Mis Amigos PDF Imprimir E-mail
Domingo, 17 de Enero de 2010 16:30

Cuando se murio mi padre exprese mi agradecimiento por la presencia a los amigos de mi padre aunque no eran mis amigos. No me interesaba considerarme amigo o ser amigo de un grupo de personas que lo único que les vinculaba era el fútbol y las borracheras antes, durante o después de un partido.

Me parecia absurdo que la amistad se limitara a embrutecese y no a formar equipos de trabajo, a proyectos conjuntos, talvez la mayoría eran empleados dependientes que durante toda la semana se esforzaban por mantenerse en su trabajo y los fines de semana se desahogaban con el grupo de su barrio.

Con ese ejemplo, en el colegio forme parte también un "grupo de amigos", creo que fue un buen grupo pero que lo único que sirvio es para compartir unas cuantas noches de bohemia, que incluia guitarras, canciones y trago.

Hay personas que te tratan bien, te llaman porque te necesitan, pero el día que hacen el bautizo del guaga o cualquier fiesta no te invitan, definitivamente ellos no son tus amigos. Esta actitud note muchas veces en los amigos de mi padre. Y note tambien en algunos conocidos que jamás podre considerar mis amigos aunque pueden ser  compañeros de trabajo, incluso de ideología pero jamás amigos.

Definitivamente,  creo bien escrito,  parte del poema  Verdades amargas  a continuación

Yo no quiero mirar lo que he mirado
a travéz del cristal de la experiencia,
el mundo es un mercado en que se compra
amor, voluntad y conciencia

Amigos...                  es mentira... no hay amigos,
la verdadera amistad es ilusión,
ella cambia, se aleja y desaparece,
con los giros que da la situación.

Amigos complacientes sólo tienen
los que disfutan de ventura y calma,
pero aquellos que abate el infortunio,
sólo llevan tristezas en el alma.


En éste laberinto de la vida,
donde tanto domina la maldad,
todo tiene su precio estipulado,
amores, parentesco, y amistad.

El que nada atesora, nada vale,
en toda reunión pasa por necio;
y por nobles que sus hechos sean,
lo que alcanza es la burla y el desprecio.

Lo que brille nomás tiene cabida,
aunque brille por oro lo que es cobre,
lo que no perdonamos en la vida
es el cruel delito de haber nacido pobre.

La estupidez, el vicio y hasta el crimen
pueden tener su puesto señalado,
las llagas del defecto no se miran
si las cubre un diamante bien tallado.


Verdades amargas - Poema de Ramón Ortega